SLOW MARKETING: LA TENDENCIA ORGÁNICA DEL MARKETING

Tengo una fascinación por lo artesanal. Me gusta la idea de regresar en el tiempo a cuando vivíamos en la época de los skills. Había herreros, zapateros y muchos oficios que permitían intercambiar ciertas habilidades por otras. Me gusta el hecho de que el proceso exigía atención por el detalle y los acabados. Mientras más fino fuera el trabajo más se podía exigir a cambio del objeto. De alguna manera idealizo esto cuando mi trabajo me obliga a sentarme durante horas delante de una computadora.

En esta era digital a veces sentimos nostalgia por lo análogo.

Quisiéramos que nuestro trabajo fuera como el de los monjes tibetanos que tejen mandalas de arena. Que la repetición de pequeñas acciones hechas con cuidado y atención nos recordara la complejidad de la vida.

Confieso que, a veces, delante del monitor me cuesta sentirme así de conectado. El estrés de mi día a día en una start-up, me hace sentir que apenas tengo tiempo para nada. Precisamente la impresión de carecer de tiempo me impide dedicarle el tiempo suficiente a mis tareas diarias. Se me olvida que son como los granos de arena que forman el mandala. Que si las “coloco” con precisión al cabo de un rato formarán una figura nueva orgánica.


Necesito encontrar sentido en lo que hago. No sólo que me den dinero, sino que el tiempo por el que intercambio mi dinero genere un impacto. Por ejemplo, preferiría trabajar con Bunna que con Nestlé. Aunque Bunna me pague con café y Nestlé el triple en dinero, de alguna manera el intercambio con Bunna me dejaría más satisfecho porque realmente aprecio su producto (lo tomo todos los días en la cafetería de Naua) y sé que al invertir en ellos estoy apoyando a mi país (#ConsumeLocal).

El #SlowMarketing logra esa rara aleación entre el marketing y la sinceridad.

Se trata de apostar por poner el producto indicado en el cliente indicado para hacer más sencilla la recompra. El lado oscuro del marketing de alguna manera ha sido responsable de numerosos daños sociales al transformar la cultura de una manera indebida. Durante décadas se enseñó que los cigarrillos aliviaban el estrés o ayudaban a concentrarse. Ese uso irresponsable de la mercadotecnia es también responsable que vivamos alejados de nuestra realidad y concentrados en “necesidades creadas”, y que no sepamos dedicar tiempo a nuestras verdaderas necesidades. Si de alguna manera el marketing fuera usado para difundir iniciativas que verdaderamente representan un buen servicio o un bien social se empoderaría a instituciones y prácticas socialmente funcionales mientras que otras, menos benéficas para el bien común, quedarían opacadas.

En pocas palabras: usar el marketing para transmitir lo bueno, no lo falso.

|Éste artículo se marida con Handmade de Cráneo porque de alguna manera su disco lleva impresa toda la Filosofía en la que se inspiró este artículo. Ponle atención a la letra.|

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